Test de Bechdel: ¿Alguna vez os habéis parado a observar a las mujeres?


¿Alguna vez os habéis parado a observar a las mujeres? Puede parecer una pregunta bastante obvia, pero cuando analizo lo que me rodea considero que debe hacerse. Diariamente recibimos estímulos y mensajes a través de las redes sociales, un mundo ficticio configura nuestra realidad. La publicidad, los medios de comunicación, la literatura, el cine; a través de ello adquirimos información y la absorbemos, fusionándola e incluso limitando nuestras vidas esperamos que lo no-real sea un reflejo de lo existente. Se desencadena, pues, una paradoja en la que lo inventado determina lo verdadero; la ficción genera expectativas, codifica nuestra forma de comprender el mundo. La ficción es tan real como la propia realidad y, por tanto, igual de peligrosa.

Vuelvo a la pregunta con la que he abierto esta divagación. ¿Alguna vez os habéis parado a observar a las mujeres? Imagino que en la vida real sí, pero, ¿y en la ficción? La mujer en la ficción hasta aproximadamente el siglo XVIII ha sido descrita por los hombres; componían canciones y poemas sobre nosotras, debatían si éramos inferiores o no a ellos, nos observaban y nos narraban desde la distancia, mitificándonos. Cuando tuvimos oportunidad (o más bien, la necesidad) de agarrar una pluma y comenzar a hablar, poco a poco nuestra imagen fue evolucionando. Ya no éramos o santas o golfas; o musas o el mal; con mucho trabajo y esfuerzo, las mujeres hemos intentado configurar una imagen ficticia de nosotras mismas que se asemeje en algo a la realidad. El problema es que, desde que Virginia Woolf escribe sobre la mujer y la novela en 1928 (Una habitación propia) hasta nuestros días, han pasado exactamente 92 años, y a pesar de la revolución feminista, de las olas y de la cultura de masas, siento que pocas personas se paran realmente a observar a las mujeres en la ficción. 

Existe un método para evaluar la presencia de las mujeres en el cine, se llama el Test de Bechdel. Las creadoras de dicho test son Alison Bechdel y Liz Wallace. Bechdel es una historietista estadounidense que en 1985 publica, inspirada por su amiga Liz Wallace, una viñeta titulada The Rule, la cual establece las bases de dicho test.


The Rule (1985), Alison Bechdel


Es decir, para que una película pase el Test de Bechdel debe:

    1. Tener como mínimo dos personajes femeninos con nombre propio.
    2. Estos dos personajes femeninos con nombre propio tienen que interactuar entre sí.
    3. Cuando interactúen, deben hablar de cualquier tema que no sea un hombre.

¿Parece fácil verdad? Creedme, no lo es.

Hace un mes pedí a través de mi cuenta de Instagram que me recomendasen una película; dije que me daba igual el año, el género, la directora… El criterio lo dejaba en manos de la persona. Recopilé una lista curiosa, en total fueron veinticinco películas; diecisiete me las habían recomendado hombres y ocho mujeres. De las veinticinco películas, tan solo dos estaban dirigidas por mujeres, y ambas me las habían recomendado mujeres. 

Os dejo por aquí el listado completo por si queréis echarle un ojo:

  • Recomendadas por hombres: Entre dos aguas (2018); Gran Torino (2008); Sing Street (2016); La grande bellezza (2013); Eyes wide shut (1999); Boogie nights (1997); Un dios salvaje (2011); Waking life (2001); Inception (2010); Novecento (1976); Movie 43 (2013); Bulk (2012); El desencanto (1976); El tercer hombre (1949); 8 ½ (1963); An elephant sitting still (2018); K-pax (2001).
  • Recomendadas por mujeres: Mr. Nobody (2009); Mustang (2015); Revolutionary road (2008); Whiplash (2014); Yes man (2008); Beautiful boy (2018); Estiu 1993 (2017); Els dies que vindran (2019).

Veinticinco películas es un número altísimo para ver (sobre todo cuando te recomiendan Novecento, que dura 317 minutos), así que hice una criba. Establecí que me quedaría con cinco películas recomendadas por hombres y cinco recomendadas por mujeres. Decidí eliminar las que había visto ya e incluir, evidentemente, las dos únicas películas dirigidas por mujeres. Esto dejó la siguiente lista:

  • Recomendadas por mujeres: Whiplash (2014); Mustang (2015); Estiu 1993 (2017); Revolutionary road (2008); Yes man (2008). 
  • Recomendadas por hombres: Inception (2010); Sing Street (2016); La grande bellezza (2013); Eyes wide shut (1999); Boogie nights (1997).

¿Qué iba a hacer con estas diez películas? Verlas y someterlas al Test de Bechdel, con la esperanza en mi naíf corazón de que todas iban a pasarlo porque desde que en 1928 Virginia Woolf escribe sobre la sencillez de los personajes femeninos y la necesidad de mujeres complejas en la ficción había llovido mucho; por tanto, si yo miraba bien, no iba a sorprenderme encontrar a mujeres reales en la ficción porque no iban a ser la excepción, sino la norma.

Antes de continuar, me gustaría aclarar que, aunque una película apruebe el Test de Bechdel no significa que tenga una representación veraz de la mujer; de hecho, me explayaré en ciertos casos porque resulta indignante pensar que en pleno siglo XXI a la mujer en la gran pantalla se la conciba solo vinculada a un hombre o a la maternidad.

Decidí comenzar por las películas que me habían recomendado las mujeres. Aprovechando que hacía poco la habían puesto en televisión, inicié mi camino con Whiplash (2014). Esta película, dirigida por Damien Chazelle, se centra en la relación de un profesor de conservatorio y su ambicioso alumno percusionista, quien quiere llegar lejos en el mundo de la música. En Whiplash tan solo hay una mujer con nombre propio (Nicole), que resulta ser el interés romántico del protagonista de la trama. Evidentemente, no pasó el test.

Bastante mosqueada con el resultado de mi primer experimento decidí aventurarme con Mustang (2015). Esta película está dirigida por Deniz Gamze Ergüven y narra la historia de cinco hermanas en la Turquía rural, mostrando el machismo al que están expuestas. Recuerda tanto a Las vírgenes suicidas, de Sofia Coppola, como a La casa de Bernarda Alba, de Lorca. Esta película pasa el test con creces; las cinco protagonistas son mujeres (Sonay, Selma, Ece, Nur y Lale), todas interactúan entre sí y hablan de sus sueños, ambiciones, intereses… También hablan de hombres (sin nombre y que no forman parte de la trama, salvo su tío, el principal antagonista).


Fotograma de Mustang (2015)

Fotograma de Estiu 1993 (2017)


Emocionada con el éxito, la siguiente película que visioné fue la otra dirigida por una mujer: Estiu 1993 (2017), ópera prima de Carla Simón. Este filme narra el verano en que Frida, niña protagonista, queda huérfana y tiene que marcharse a vivir con sus tíos. Hay muchísimas mujeres con nombre propio en esta película, empezando por Frida (protagonista), Marga (tía que la acoge, nueva madre), Anna (prima pequeña y nueva hermana), Lola (tía que además tiene enanismo), etc. Pasaba el test perfectamente, todas las mujeres hablaban entre sí y de cualquier otra cosa que no fuesen los hombres.

Pensé que Whiplash había sido la excepción que confirmaba la regla y, queriendo creer que las mujeres me habían recomendado películas en las que los personajes femeninos eran verosímiles, me dispuse a ver Revolutionary road (2008). Dirigida por Sam Mendes narra la historia de un matrimonio que ha perdido la pasión y las ganas de vivir. En esta película todas las mujeres tienen nombre propio (April, la protagonista; Mourine, la amante; Millie, la vecina; Helen, la amiga); sin embargo, únicamente hay una escena en la que dos de ellas hablan a solas. La escena en cuestión la protagonizan April y Helen, sin embargo, el tema de conversación se centra en el hijo de Helen, por tanto, hablan de un hombre de la trama. No pasaba el test.

El apunte de que dos mujeres hablen solas es importante, sobre todo si tenemos en cuenta que quien narra a los personajes es un hombre. Esto es crucial porque muestra cómo percibe el director a las mujeres cuando están solas, algo que tiene que hacer desde fuera puesto que es su sexo opuesto. De nuevo, cito a Woolf:

“Casi sin excepción se describe a la mujer desde el punto de vista de su relación con los hombres. Era extraño que, hasta Jane Austen, todos los personajes femeninos importantes de la literatura no sólo hubieran sido vistos exclusivamente por el otro sexo, sino desde el punto de vista de su relación con el otro sexo. Y ésta es una parte tan pequeña de la vida de una mujer…”

Cerré mis recomendaciones de mujeres con Yes man (2008). Era una comedia romántica dirigida por Peyton Reed en la que un hombre, tras asistir a un seminario de un gurú, decide decirles a todas las oportunidades que le brinde la vida “sí”. En esta película hay mujeres con nombre propio, pero todas son intereses románticos de algún hombre de la trama. Llama la atención Allison, que es el interés romántico del protagonista, y de quien no se menciona su nombre hasta que avanzan bastante los encuentros entre ambos personajes. En ningún momento interactúan las mujeres entre sí, a pesar de que coinciden juntas en varias ocasiones.

Es decir, de las películas recomendadas por mujeres, tan solo dos de cinco pasaban el test; casualmente, las dos dirigidas por mujeres. Yo sentí que se me caía el mundo encima, mi conciencia feminista se agitaba y exclamaba una y otra vez “¡pero si ni siquiera nosotras nos miramos, ¿quién va a hacerlo?!”. Y cruzando los dedos, comencé la segunda mitad de mi lista.

Inception (2010), dirigida por Christopher Nolan, es una película de ciencia ficción centrada en el mundo de los sueños. En las dos horas y veinte que dura la película tan solo hay dos mujeres con nombre propio: Ariadne y Mal (interés romántico del protagonista). Ambas interactúan en un momento dado de la trama, pero cuando lo hacen, Mal le cuenta a Ariadne algo que pertenece a un trauma del protagonista. No hablan directamente de un hombre, pero sí sobre su vinculación con este; si se eliminase al hombre del trasfondo de la escena (la cual es muy breve, por cierto), esta carecería de sentido. Por ello, determiné que no cumplía el último requisito.

Sing Street (2016), dirigida por John Carney, es un coming of age de un muchacho irlandés que, para impresionar a una chica, decide montar un grupo de música. Tan solo hay dos chicas con nombre propio, Ann (hermana del protagonista) y Raphina (interés romántico del protagonista); en ningún momento interactúan entre sí.

Desesperada (porque me sentía así, verdaderamente), puse La grande bellezza (2013), de Paolo Sorrentino. Esta película narra la historia de un hombre rico de 65 años y su lujosa vida con la aristocracia y la crème de la crème de Roma. ¡Me llevé una muy grata sorpresa! Hay muchos personajes femeninos con nombre propio, sin embargo, en contadas ocasiones interactúan entre sí. No obstante, esto se debe a que generalmente son escenas que se producen entre el protagonista (que como ya he dicho, es un hombre) con otro individuo. A pesar de ello, en tres ocasiones distintas interactúan dos mujeres con nombre propio y en ningún caso lo hacen para hablar de ningún hombre de la trama. De nuevo, las mujeres son representadas en esta película con gran variedad (las hay guapas, feas, altas, listas, enanas, imbéciles; mujeres, al fin y al cabo).


Fotograma de La grande bellezza (2013)


Quedaban dos películas y, a pesar de mi último éxito, mis expectativas estaban por los suelos. Eyes wide shut (1999), de Stanley Kubrick, tiene poquísimos personajes femeninos con nombre propio, sobre todo, si tenemos en cuenta la cantidad de mujeres que aparecen en la película. La protagonista se llama Alice y, su hija, Helena. Pasa el test, pero de puntillas. Hay una escena brevísima entre madre e hija haciendo deberes de matemáticas; de no ser por ella, esta película de 159 minutos no lo hubiese pasado. 

La última película era también la más antigua: Boogie nights (1997). Dirigida por Paul Thomas Anderson narra la historia de un grupo de cineastas y actores de películas porno en los años 70. Hay varios personajes femeninos con nombre propio, sin embargo, rara vez interactúan entre sí, a pesar de compartir escenas. Hay una en concreto que se produce entre Julianne Moore y Heather Graham en la que ambas se están metiendo cocaína y hablando de que pueden lograr lo que se propongan en la vida; sin embargo, no nos sirve porque el personaje de Heather Graham no tiene nombre propio, se refieren a ella el 98% de la película como “Patines” (Rollergirl). Y digo el 98% de la película porque se la nombra solo una vez, para atacarla y al final del filme. Así que no, no pasa el test.

  • Pasan el test: Eyes wide shut (1999); Mustang (2015); Estiu 1993 (2017); La grande bellezza (2013).
  • No pasan el test: Whiplash (2014); Yes man (2008); Sing Street (2016); Revolutionary road (2008); Inception (2010); Boogie nights (1997).

Estos datos no son en absoluto determinantes de nada, es una muestra aleatoria y desequilibrada, porque del total tan solo un 20% de películas habían sido dirigidas por mujeres. Sin embargo, sí podemos obtener algunas conclusiones de la experiencia. En todas las películas, menos las dirigidas por mujeres, hay mínimo una mujer cuyo único rol es ser el interés romántico del protagonista varón. No tienen ningún otro papel. Recurro de nuevo a Woolf:

“Supongamos, por ejemplo, que en la literatura se presentara a los hombres sólo como los amantes de las mujeres y nunca como los amigos de hombres, como soldados, pensadores, soñadores; ¡qué pocos papeles podrían desempeñar en las tragedias de Shakespeare! ¡Cómo sufriría la literatura!”

Otra conclusión es que ni hombres ni mujeres consideramos determinante el papel de la mujer en la película a la hora de hacer una recomendación. Esto es curioso porque yo pensé que las películas que me habían recomendado las mujeres iban a contar con mujeres verosímiles, a fin de cuentas, nosotras mejor que nadie podemos sentirnos “ofendidas” al no ver una representación creíble de nuestro sexo.

Me sorprende para mal que unas premisas tan básicas como las que propone el Test de Bechdel no las hayan pasado el 100% de las películas visionadas. Más aún, cuando pienso que este test no mide la brecha de género siquiera, porque tanto en Eyes wide shut como en La grande bellezza, que ambas películas aprueban el test, la mujer está cosificada y es reducida al interés romántico del protagonista varón; y también es sorprendente que, justamente las dos películas dirigidas por mujeres se centren en niñas y no en adultas (quizá esto último sea una mera casualidad, pero me quedé con ganas de ver a una mujer verosímil siendo protagonista en pantalla).

Es una muestra pequeña, reducida, sin relación entre sí. Vista desde una perspectiva de “¿pasará o no el test?”, porque analizar en profundidad y desde una perspectiva de género el rol desempeñado por los personajes femeninos en cada una de estas películas haría el artículo demasiado largo. Te invito a que la próxima vez que veas un filme observes a la mujer y analices a su personaje... Te sorprenderá el resultado.

Me gustaría concluir recalcando la importancia de crear personajes femeninos verosímiles, porque la ficción afecta de lleno en la realidad que vivimos. Nos afecta a nosotras y a ellos, puesto que aprendemos a concebir el mundo a través del cine, de las series, de la pornografía, de los libros… Es tan importante mostrarle a una niña de catorce años que no solo tenemos que hablar del niño que nos gusta, como enseñarle a un chico de dieciséis que las chicas no solo piensan en quién les gusta. Crear personajes femeninos complejos enriquecerá tanto el mundo ficcional como la realidad que compartimos.


Viñeta de Pictoline