El Senado para dummies: ¿Sirve para algo?

¿Sabes ya a quién votarás para el Senado este 28 de abril? Déjame adivinar, no lo sabes. Quizá nadie de tu entorno lo sepa tampoco. Lo más probable es que llegues a tu colegio electoral el día de las elecciones con tus papeletas en la mano listo/a para introducir tu sobre, seguro/a sobre tus candidatos para el Congreso. ¿Y para el Senado? Bueno, quizá escojas el partido qué más te gusta y selecciones a 3 de sus candidatos. Total, ¿para qué sirve el Senado de todas maneras?

Oímos mucho esto de que el Senado no sirve para nada pero, ¿es cierto? ¿Qué hace ésta Cámara si se puede saber? Hoy, exploramos sus funciones y su impacto para que tú, querido lector, saques tus propias conclusiones.



Las funciones del Senado

Para empezar, ¿cuáles son las funciones del Senado? Todos nos sabemos la definición: es la cámara territorial pero, ¿qué hace o debería hacer?

  1. Puede proponer leyes (pero solo después de enviarlas al Congreso).
  2. Puede controlar al gobierno (pero si sus miembros no se presentan en el Senado, no pasa absolutamente nada). Tampoco puede elegir ni destituir al Presidente, solo puede hacerle preguntas a los diputados, algo que por otra parte ya se hace en el Congreso.
  3. Puede enmendar o vetar leyes pasadas por el Congreso (pero dichas enmiendas o vetos quedan anulados por mayoría simple en el Congreso). De igual modo, si en el plazo de 2 meses el Senado no se pronuncia sobre una propuesta de ley, ésta queda automáticamente aprobada. Por otra parte, algunos apuntan, los partidos aprovechan para colar enmiendas poco populares que levantarían demasiado revuelo si se pasaran en el Congreso.
  4. Representa los intereses autonómicos (pero se agrupan en partidos por lo que los intereses autonómicos quedan diluidos. Finalmente, son los diputados los que defienden dichos intereses en el Congreso).

Entonces, ¿qué hacer con el Senado? Según numerosos expertos, entre los que se incluyen varios Catedráticos de Derecho, tal y como está planteado ahora mismo, el Senado no aporta nada. ¿La solución? Por un lado, se podría reformar esta Cámara para darle más poder de decisión y ponerla al nivel de otras cámaras altas europeas como la alemana, en una suerte de representación federal de las comunidades. El problema es que ya se ha intentado reformar el Senado en numerosas ocasiones, con escaso éxito. No olvidemos que reformar el Senado requeriría:

  1. Un Congreso dispuesto a ceder parte de su poder.
  2. Unos partidos dispuestos a renunciar a parte de su financiación (los senadores suelen donar parte de su sueldo a la tesorería de sus partidos).
  3. Unas fuerzas autonómicas dispuestas a aceptar la igualdad de representación de todas las comunidades autónomas españolas (y ya sabemos que en España la cuestión territorial está calentita).

Otra opción, sería la supresión del Senado. A efectos prácticos, el funcionamiento del Parlamento no cambiaría demasiado.

La parte buena de una supresión: tendríamos lo mismo que ahora, un Congreso en el que se representan los intereses autonómicos de todas formas y que tiene la última palabra sobre las leyes pero sin el gasto astronómico para los ciudadanos de mantener otra cámara. Además, la cámara alta no podría bloquear las decisiones de la cámara baja y llevarnos a los enredos parlamentarios que vemos en países como EEUU.

La parte mala de una supresión: perderíamos una oportunidad magnífica para reflejar la diversidad de España mediante la representación territorial. De hecho, apuntan algunos expertos, los países más complejos en términos territoriales se ven más beneficiados cuando tienen dos cámaras que puedan reflejar su diversidad. Las únicas democracias que cuentan solo con una cámara son países homogéneos como Portugal o Suecia. También, insisten algunos, perderíamos una cámara en la que se han producido enmiendas relevantes y que es capaz de alcanzar consensos pocas veces vistos en el Congreso.

Así que, ¿qué hacer con el Senado? Ya sea una reforma integral o su supresión, el Senado debe experimentar cambios. Lo que está claro es que hoy por hoy no tiene sentido mantener una cámara que políticamente no añade nada. Qué camino coger, reforma (y qué tipo de reforma) o supresión, es la pregunta. Quizá tú, querido lector, no tengas la posibilidad de decidir el futuro del Senado pero al menos ahora tienes una idea sobre cómo funciona y sobre todo, sobre qué no funciona.



Referencias:

https://www.abc.es/espana/20130715/abci-para-sirve-senado-camara-201307121337.html
https://www.google.com/search?q=senado+espa%C3%B1a&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwiTia3px8fhAhVGUhoKHX5tBkgQ_AUIDigB&biw=1600&bih=794#imgrc=iuVKmqB_Bt5n3M:

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