La importancia de saber cuándo parar

Hola personas exigentes consigo mismas hasta decir basta. Buenos días personas que se van cargando incluso sin darse cuenta de que ya no pueden más. Buenas tardes personas que aprovechan los findes y festivos para ponerse malas porque su cuerpo (que lleva arrastradito una temporada con el estrés de la vida) decide que es ahora o nunca... ¿Cómo estáis? ¿Cómo lleváis la “pequeña” contractura del hombro? ¿Cuándo ha sido el último día que habéis dedicado plenamente a descansar -y no por encontrarte mal-?
Os saludo y me saludo a la vez. Hace una semana cogí el típico catarrazo y todos sus agregados, pero yo seguía yendo a trabajar, seguía haciendo cosas, estaba enfadada (¡ENFADADA!) conmigo misma porque no rendía igual... Y llegó el puente y empeoré. Esto me hizo reflexionar (porque no me quedaba otra) sobre la injusta figura de la eterna productividad. Y sí, sé que el sistema te empuja a ello, sé que tenemos la “mala costumbre” de comer y que para ello tenemos que trabajar, hacer, crear... ¿Puede ser que me agote de solo escribirlo?
Fotografía de Getty

Pero me he hecho una promesa que espero cumplir (el tiempo me lo confirmará): voy a darme días libres. Y por días libres no me refiero a “hacer poquito”, “solo estudiar un rato”, “tan solo estos correos”... Que no, ¡que no! Me refiero a tumbarme en el sofá y quedarme en posición horizontal durante un buen rato, leer porque me apetezca, socializar lo justo para que no se me acabe la batería de simpatía y no sentirme mal por simplemente existir. Es sumamente necesario, cómo puede ser que cuando me entregué a este proceso estando mala sentí... ¿Bienestar? ¿Tranquilidad? Por dios, ¿me viene bien ponerme mala?

Sé que hay más personas como yo, pluriempleadas, sí síes y no ninis, que no se saben estar quietas (porque a alguna cosa podría decir que no de vez en cuando, pero eso es otro artículo) y que a lo mejor tienen clarísimo que tienen que dedicarse tiempo a sí mismas y ya. Bueno, yo estoy en el proceso. Y que nadie me envíe “morning routines” de influencers que aprovechan el día levantándose a las 5 y media de la mañana, o que en un su “día de descanso” hacen más que yo en todo el mes. Ni se os ocurra, porque por ahí yo no paso. Ni harta vino.

Publico esto un lunes, que es el día de antidescanso, pero incluso hoy, dedicaros unos minutitos, un café, una siestecita... Seguís siendo gente estupenda igual, eh. A los que estáis pasando por el catarrazo/enfermedad leve estacional: enhorabuena, aprovechad y descansad. A los que no: recordad que dormir 8 horas al día nos hace más simpáticos, o algo así leí un día.

¡Descansa (Teresa)d!


Por Teresa Camarena Moreno