Fuerza Femenina


Por Sophie Carvallo.



Teniendo en cuenta el largo proceso que hemos tenido que pasar para conseguir cierto nivel de igualdad de género es curioso cómo las pioneras del movimiento se vieron obligadas a presentarse con las características que han definido cultural y socialmente a los hombres para ser tomadas en serio, dejando a un lado toda la fuerza que está en la feminidad.
El feminismo actual se  define por muchas cosas: interseccionalidad, diversidad, inclusión del movimiento lgbtqa+ y exclusión a movimientos racistas. Sin embargo, otro de los temas en los cuales se debería centrar es en la fuerza de la feminidad. Es importante recordar que no hace falta ser físicamente fuerte, dejar de un lado a la familia y todo lo que ha definido culturalmente a la mujer a un lado para ser una mujer “fuerte”, concepto con el cual somos constantemente bombardeadas: para ser una buena mujer hay que ser fuerte como ha sido tradicionalmente definido el hombre y a la vez tener tiempo para todas las tareas tradicionalmente femeninas. Ser guerreras con poco tacto emocional pero luego convertirse en buenas madres. No llorar pero saber consolar. Pero la mujer fuerte no tiene que ser así. También la fuerza existe en la belleza, la suavidad, la delicadeza, en poder elegir qué quieres ser. Para ser una mujer fuerte no hay que ser como los prototipos que nos han estado disparando las películas y los libros últimamente ya sea con katniss everdeen o lara croft. Tenemos que tener también ejemplos a seguir que sean como elle woods o rapunzel. 

En el pasado, representar a las mujeres como guerreras para mostrar que “nosotras también podemos” era necesario porque era algo que no se creía posible, algo innovador. Pero pronto se convirtió en cliché, y cada mujer que era como cualquier james bond o supermán o indiana jones era bautizada como mary sue, como personaje imposiblemente apto para todo. Ahora parece que cualquier escritor que quiere escribir sobre mujeres la convierte en luchadora como recurso para convertirla en un personaje que pueda ser vendido como “mujer fuerte”. Pero las mujeres somos personas, con matices, fallos y distintas formas de mostrar nuestra fortaleza, la idea de la “mujer fuerte” no se puede mantener estática, tiene que evolucionar con el movimiento feminista. 

El feminismo no puede tener como objetivo imponer, tiene que tener como objetivo igualar y ofrecer opciones para las mujeres. Es esto lo que hace necesario redefinir ese concepto de “mujer fuerte”. Porque la mujer fuerte es aquella que decide qué va a hacer de su vida, es la mujer libre. Ya sea esa decisión el “tenerlo todo”, ser ama de casa o superheroína, todas son mujeres fuertes.